La importancia dentro del Aniversario del Levantamiento Tibetano
El día de hoy hace 56 años, las tropas del Partido Comunista invadieron el Tíbet y ocuparon su capital, Lhasa, en su intento de hacer a China un sólo país por la fuerza de una forma brutal y totalmente ilegal. Kissinger comentó en algún momento que China tiene la particularidad que hasta estos tiempos, no había tenido intenciones de colonizar algún otro país como lo hicieron las naciones de Occcidente, sino que impuso el colonialismo (tanto cultural como étnico) en todo lo que los objetivos de un Reino del Centro del Mundo pretendía consolidar, sin importar que esto implicara arrasar con culturas milenarias como la tibetana.
Este triste y por demás condenable hecho, culminó en la partida de SS Dalai Lama hacia la India donde hasta estos días, gobierna desde el exilio. Desde este momento en el que las naciones (salvo el Salvador) ignoraron un hecho tan grave como este por no querer causar el cuestionamiento la presencia de China en el club de los intocables (o como lo nombré yo, el de los tres dictadores y los dos conformistas), las Naciones Unidas guardaron silencio.
Contrario a lo que muchos académicos podrían argumentar, este y no necesariamente el tema de Irak en el 2003 (con todo y la 'Resolution for Peace' la cual Estados Unidos propuso para romper el veto constante de Rusia en el Consejo de Seguridad en donde se cedía el derecho de aprobación a la Asamblea General) representó uno de los muchos fracasos de las Naciones Unidas en velar por la paz y el bienestar internacional. En realidad, ya es de quehacer cotidiano el hecho de los fracasos y el estancamiento. El ejemplo actual más claro es que nadie sabe qué hacer con el Estado Islámico excepto aquellos que se defienden de ellos todos los días.
La manera en que los tibetanos se defendieron en ese momento no tuvo precedentes y más por haberse dado en una época en donde la Guerra Fría estaba en sus puntos más álgidos. Una versión que tristemente es aceptada y que la verdad no tiene mucho sentido, es que el gobierno chino decidió ocupar el Tíbet 'para evitar que los bárbaros extranjeros siguieran corrompiendo con las ideas contrarias al bienestar de China', ya que hay casos en que Tíbet sí tuvo contacto con Rusia, el Reino Unido y mucho después con Estados Unidos, sin embargo no es lo mismo entablar contacto que asumir que la intervención extranjera es completa. Las fuentes tibetanas sí documentan la ayuda de Estados Unidos, derivada del interés de éstos por frenar la expansión el comunismo.
La actitud de que los extranjeros son bárbaros es una condición que China guarda y que sigue utilizando para formular su política exterior desde sus inicios como 'el Reino del Cielo' hasta nuestros días. El que ellos estén dando concesiones en materia de inversión y recursos, y el que estén buscando la manera de informarse lo más que puedan de su contraparte, tiene sus orígenes en la China previa a la Guerra del Opio, en donde mal intepretaban las intenciones comerciales de Occidente y las consideraban tributo.
Es de suma importancia recalcar la contradicción constante en la que cae la versión china al decir que 'liberaron el Tíbet', puesto que si éste fuera realmente parte de China desde un principio, entonces no tendrían que haber ido 'a liberarlos. Hasta la fecha, y en calidad de investigador, no he encontrado ninguna prueba contundente en las fuentes que he consultado que justifique la versión de que Tíbet siempre ha sido parte de China, puesto que los documentos históricos de cuando las dinsatías Song y Yuan señalan que hubo interacciones con el Tíbet y que en el caso de la influencia de los mongoles, fue relativamente más sencillo lidiar con ellos por su fascinación con el budismo. El mismo Kissinger, muy probablemente sin proponérselo, explica en su libro 'On China' que 'siempre buscaron asimilar a todos aquellos alrededor de ellos, los uigures, los mongoles y los tibetanos'. Tomando en cuenta estos hechos, no tiene mucho sentido el que el gobierno chino insista en que los tributos y las interacciones son iguales a dominio o asimilación.
Por otro lado, las diferencias entre el Tíbet y China, a mi parecer, son más marcadas en el tema de carácter y ante todo, en las maneras de ver la vida y hasta en cómo se comportan los extranjeros. La manera de ser de los tibetanos, en mi opinión, se define con la palabra 'nobleza', esto puede obedecer a la educación que reciben o por el budismo mismo, pero en su forma de ser, creo que no tiene nada que ver con los Han. Este tipo de cosas son las que los extranjeros aprendemos al interactuar con ellos, ya que como lo expliqué en otra entrada, la comunidad tibetana en el exilio ha hecho un excelente trabajo en mostrarle al mundo lo que está sucediendo en el Tíbet y ante todo, han demostrado porqué son diferentes a los Han.
La forma en la que la comunidad se une para conmemorar el día del Levantamiento en el Tíbet es impresionante, ya que no importa en dónde se encuentren, hay un interés común y una consciencia colectiva sumamente fuerte y que no se ve en muchos grupos que vivan en el exilio. La forma en la que se ponen de acuerdo en qué hacer, cuándo, cómo, dónde y bajo qué condiciones habla de un sentido de identidad común muy fuerte y francamente envidiable.
La naturaleza humana nos enseña a compensar todas las cosas que carecemos, y por 'cosas' puede entenderse una nacionalidad, o un país con el que uno se sienta identificado. Todos nacimos en algún lado, y todos tenemos una manera de ser que obedece a nuestra cultura, nuestro contexto inmediato y nuestro origen. Los tibetanos nos han enseñado mucho sobre cómo se siente el tener una identidad pero nunca estar en el lugar en donde esa identidad pueda manifestarse en su totalidad y sentirse plenamente identificado, el que su país esté bajo dominio de bárbaros (en sentido estricto, lo que el PCC hizo en Tíbet es lo que Inglaterra les hizo en el siglo XIX) es un hecho muy doloroso para ellos, y más porque los que se quedaron viven bajo restricciones inimaginables.
A veces las personas se quejan de que no les gusta su país, sin embargo en estos casos todos aquellos que estamos cerca de ellos debemos valorar que estamos en un lugar al que siempre (excepto por países en donde haya guerra o condiciones totalmente adversas) podremos regresar y/o un lugar en donde podemos ejercer nuestro derecho a ser. El que el gobierno chino niegue a los tibetanos el simple derecho a ser, es de los peores atropellos hacia un ser humano.
Para comprender esto, basta con ponerse un momento en su situación: nacer un lugar en donde todos son diferentes a uno,en idioma, fisico y comportamiento. Posteriormente, al crecer hacerse la pregunta sobre ese lugar de donde vienen nuestros padres y darnos cuenta de que nunca lo podremos conocer porque está bajo el control de otros que son totalmente diferentes a uno y cuyo sistema ya es de discriminación institucionalizada. Pensarlo de esta manera es un proceso muy fuerte y difícil de imaginar para quien no lo ha vivido, sin embargo esta es la situación que viven los tibetanos que nacen en Dharamsala, India.
Hay chinos jóvenes quienes han comenzado a tener interés por la situación en el Tíbet y la apoyan, ojalá ellos sean una generación que resucite el muy básico principio del confucianismo, (doctrina de la cual los chinos aún se sienten orgullosos aunque en ya casi nada se practique) 'No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan' y generen un cambio en la situación tan alarmante que se vive en el Tíbet bajo el dominio por parte del terrorismo de Estado.
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| (c) Students for a Free Tibet |
| (c) Friends of Tibet |

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