Ley de Promoción de Unidad Étnica y Progreso: ¿Hacia la Uniformidad o la División?

Una disculpa a mis lectores del blog por no haber actualizado entradas recientemente. El mundo ha estado en una tensión constante desde 2022 y desafortunadamente, no parece que vaya a cambiar en el corto plazo. Desde la invasión de Rusia a Ucrania, el conflicto entre Palestina e Israel y la tensión y guerra de Estados Unidos contra Irán, pareciera que la definición de paz nuevamente se mueve a la ausencia de guerra. 


Beijing ha sido extremadamente cauteloso en este ambiente tan complejo y cabe destacar que es una postura sensata, pero no es un panorama del todo optimista dadas las recientes declaraciones en torno al asunto de tomar Taiwán por la fuerza. La manera en la que Estados Unidos ha estado actuando recientemente, ha comprobado que Beijing está aplicando uno de los principios más esenciales de Sun Tzu: ‘Si estás viendo que tu enemigo se equivoca, déjalo’. Sin embargo, el alargamiento del conflicto en Ucrania y en Medio Oriente no sientan un buen precedente en términos de los resultados de invadir países clave en los sectores económicos más importantes como la energía y la tecnología. 


Dicho lo anterior, que el mundo esté volteado hacia arriba no significa que China a nivel interno esté con más tranquilidad. Llama la atención la última sorpresa de la promulgación de la Ley de Promoción de Unidad Étnica y Progreso, la cual tiene como objetivo el fortalecimiento de una sola identidad (o concepto de identidad) a lo largo de todas las regiones del país. 


La ley busca que todos los grupos étnicos en el país se mezclen en uno solo de tal forma que la comunidad esté representada bajo un solo ‘concepto de identidad’. Dentro de las provisiones de esta ley están: la promoción del mandarín como idioma principal que debe ser obligatorio en todos los niveles de educación; la ‘sinicizaciòn’ de la religión de tal forma que se alinee con la cultura china; comunidades mezcladas donde los Han conviven con todos los demás grupos étnicos; prohibición de la discriminación y fomento de matrimonios inter-étnicos. El argumento de esta ley es que la comunidad tenga un sentido común y compartido de su destino, prosperidad y seguridad. 


A primera vista es lógico inferir que la ley busca asimilar de forma definitiva a los grupos étnicos minoritarios del país (que ya ha estado pasando en zonas como el Tíbet y el mismo Hong Kong donde los Han han llegado a vivir en grandes cantidades), y al explícitamente señalar el separatismo como un delito, las minorías más numerosas como los tibetanos, los uigures y los mongoles estarán sujetas a más concesiones de su cultura, sus costumbres y su idioma. En este punto, estamos planteando que el mecanismo es un asunto aparentemente interno.


El problema radica en que la ley también tiene un componente de extraterritorialidad, es decir, buscan hacer valer esta ley fuera de China. Uno de los puntos relevantes de todo esto, es que dentro del apartado de sanciones menciona que ‘aplicará la jurisdicción en organizaciones e individuos fuera de China que inhiban la unidad étnica o promuevan la división étnica’.


El tema de la represión extraterritorial no es un caso único ni el primero cuando se habla de China. Hay casos documentados de tibetanos, uigures y hongkongnenses que han sido víctimas de agresiones físicas o intimidación por parte de sus connacionales en otros países. Recientemente salió a la luz un caso de dos personas en Reino Unido que estaban proporcionando inteligencia e información a Beijing sobre personas de Hong Kong que habían huido a Reino Unido. Lo más delicado de este asunto en particular, es que uno de estos espías era oficial de migración (UK Border Agency). 


Independientemente de que un país no puede imponer su legislación a otros individuos que están en otro país o simplemente en otros países (esto va contra el derecho internacional y hasta contra los principios básicos del Derecho), los gobiernos deben estar atentos a estos eventos, ya que esto se puede repetir en otros lados y poner en jaque la seguridad de temas sensibles. La labor de inteligencia no debe escatimarse en absoluto. 


Los tibetanos advierten que esta ley busca eliminar todos aquellos elementos que distinguen a todos los grupos étnicos del país en pos del fomento a un solo concepto de identidad. En este sentido, la riqueza cultural del país se verá seriamente afectada. Sin embargo, esta ley se contrapone con la Ley Regional de Autonomía Étnica de 1984 que buscaba lo contrario: más autonomía y libertades a los grupos étnicos para preservar sus costumbres, cultura e idioma.


La suscrita desconoce cómo funcionan los principios de retroactividad y jurisprudencia en el sistema legal de China, pero merece la pena seguir el proceso de esta ley y más aún, la forma en la que piensan implementarla. Dado que también contempla un mecanismo de supervisión en el que la misma gente tiene que vigilar a sus vecinos o a quien sea, los mecanismos de observación y posterior represión no cambian. Los gobiernos deben estar atentos a esto, y particularmente aquellos de los países que han acogido a personas en calidad de asilados o refugiados.



(c) Council on Foreign Relations



(c) BBC


(c) South China Morning Post
















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