La 'Nueva' Política Exterior de China
La política exterior
de China està volviéndose màs compleja conforme avanza el tiempo y de acuerdo a
los objetivos que se van delineando en los congresos del Partido Comunista.
Anteriormente se hablaba mucho en China de que los logros eran a largo plazo y que
el crecimiento económico iba a proveer los medios para continuar con su
desarrollo. La realidad es que pareciera que mientras màs tiene, mayor es la
ambición. En algún momento había planteado que el trato que el gobierno da los
locales no iba a ser diferente del que les daría a sus socios comerciales o a
todo aquel país que tenga relaciones diplomáticas con China. Ahora que se van
viendo los problemas en Asia y los intentos de querer censurar a quien se deje
(aunque sean editoriales extranjeras) Algunos han planteado la idea de que se
debería poner un freno a China. La realidad es que las circunstancias cambian y
en cualquier momento la posición de ventaja se puede modificar.
En esta entrada plantearé este dilema en el que todos aquellos que tienen interacción con China se están enfrentado y que la posibilidad de que se complique es muy alta. En segundo lugar, explicaré la diferencia entre las actitudes impositivas e intervencionistas que presenta Estados Unidos y la diferencia con aquellas que muestra China. Esto principalmente porque considero que el discurso de la China pacífica que desea la prosperidad de todos ya no es creíble, principalmente por los conflictos innecesarios con sus propios vecinos. En tercer lugar, plantearé el problema Trump, el cual està complicando el ambiente internacional, particularmente la situación en Asia en términos de seguridad. Adicionalmente, explicaré porqué China bajo su propia versión parecida al Destino Manifiesto (su idea reformada del 'Tianxia') no puede llenar el aparente vacío de poder que aparentemente tiene Estados Unidos desde el punto de vista ideològico. La realidad es que en el contexto actual hablar de imposición y de superioridad en términos de política exterior es imposible y hasta ridículo.
El mundo de los negocios y de la política casi siempre están separados, aunque rara vez completamente incomunicados. Los países que tienen fuertes lazos comerciales con China suelen ser de dos tipos: economías en desarrollo o economías sumamente débiles. La lógica del comercio en sí no es complicada, se trata de intercambio de bienes y servicios por otros con precios que suponen beneficiar a las partes involucradas con el fin de satisfacer necesidades del consumidor. ¿Qué sucede cuando un país produce demasiado y no puede colocar sus excedentes? El fin de los proyectos enormes como el One Belt One Road, la Nueva Ruta de la Seda y la construcción de trenes, puertos y aeropuertos en varios países en vías de desarrollo es precisamente colocar estos excedentes y de paso generar màs ingresos.
Las consecuencias ambientales de estos proyectos son otra señal preocupante, ya que si no hay gran problema para destruir los Himalayas y contaminar los ríos en el Tibet, porqué se han de considerar las de otras naciones. La mano de obra y los materiales son de China, por lo que no me queda claro de qué forma beneficia esto al país receptor, o más bien cuáles son las condiciones para ello. El problema con esto es que llegado el momento de tratar temas como lo de Taiwán o el Tíbet o cualquier asunto que le preocupe a China, en los foros del ASEAN o en la ONU prevalece el silencio. El precio de tener una opinión diferente o un curso de acción que no esté aprobado va desde la cancelación de tratados hasta el boycott econòmico. El dilema es que todo depende del humor de China y eso es un gran problema, ya que de un día para el otro uno puede 'lastimar los sentimientos del pueblo chino' por tener intercambio con Taiwán.
Esto nos lleva al punto de que China es mucho más impredecible y complicada que Estados Unidos. Ambos tienen actitudes de 'potencia mundial', la diferencia es que los anglosajones son menos emocionales en sus reacciones hacia lo que sucede en otros países y con sus aliados. En este sentido, con Estados Unidos las reglas están un poco más claras (para bien o para mal), mientras que con China la lógica es similar a la de cuando uno maneja y le pega a un obstáculo. El golpe avisa, pero ya cuando hubo un choque y el automóvil se dañò. El problema de Estados Unidos con el Presidente actual es que sobran demasiadas palabras mientras que con China siempre hace falta más información. El gigante asiático exige lo que no està dispuesto a dar, que es apertura en términos generales. La forma en la que cada uno impone su voluntad se puede ilustrar con ejemplos.
Estados Unidos advirtió que tomaría
medidas después del 11 de septiembre en todos lados y a pesar de las
advertencias y la oposición de la ONU, se dio la invasión de Afganistán y luego
la de Irak. Esta respuesta de alguna forma se esperaba. China en cambio toma la
decisión y los efectos se sienten al momento en el que el daño está hecho.
Noruega no cayó en la cuenta del error de darle el premio Nobel a Liu Xiaobo
hasta que recibió la noticia del boycott al salmón. Corea del Sur tenía
contemplado el sistema de misiles (THAAD) como medida contra Corea del Norte, y
cayeron en la cuenta del enojo de China con el boycott a las tiendas Lotte y a
los productos coreanos. México no suponía que lo del Dalai Lama fuera un
problema serio hasta que cancelaron el tratado de libre comercio en 2011. En la
política exterior, las advertencias y las señales se dan a conocer antes de los
problemas, no causándolos y esperar a que el otro sepa qué fue lo que lo causó.
Esta manera de imponer los intereses es arrogante y sumamente problemática.
La
administración actual de Estados Unidos también es un problema, ya que
pareciera que todo es cuestión de lo que se le ocurre al Presidente Trump. La
presencia de Estados Unidos en Asia es algo que molesta a China y que no están
realmente dispuestos a tolerar en el largo plazo. La existencia de Corea del
Norte el apoyo incondicional por parte de China como tal es porque Beijing no
desea tener a Estados Unidos cerca. Considero que la razón preponderante de
porqué China no escala en los problemas que tiene con Japón, Filipinas, Vietnam
y hasta India es porque Estados Unidos está cerca y porque también ya son parte
de la cadena de producción. Xi Jinping tiene una idea del mundo como un
conjunto de círculos concéntricos en donde China ubica las regiones del mundo
de acuerdo a la importancia que tienen dentro de su política exterior.
En el
primer círculo se encuentra su contexto inmediato que es Asia, el segundo la
Unión Europea y Estados Unidos, el tercero corresponde a Medio Oriente y el
último a América Latina. Esta visión asemeja a la versión del Tianxia, en donde
China era el centro del mundo y los reinos circundantes vasallos o subordinados.
No hay gran diferencia entre la esencia del Tianxia y el Destino Manifiesto, ya
que en ambas se asume que sus creadores son los más importantes. El problema es
que comparado con Estados Unidos, China aún no tiene gran influencia en temas
como el régimen financiero (el dólar sigue siendo la moneda más fuerte) o
siquiera una visión del mundo similar a la de la mayoría de las naciones
occidentales. Los intereses simplemente no son los mismos.
La
política internacional supone cooperación y consenso, no imposición. China
suele citar la no intervención y la libre auto-determinación de los pueblos
como principios a los que se adhiere, sin embargo en la práctica no los aplica.
Plantear que una nación es más importante o superior a otra es poco práctico en
la actualidad. Es ridículo el querer imponer versiones o ideas distintas a la
realidad por no ser convenientes para el país que supone ser el más rico o el
que más acuerdos comerciales tiene. El cambiar la realidad, ignorarla o
modificar el discurso de acuerdo a los intereses de otros no cambia los hechos
o el pasado. La corrupción es un problema que no se reduce al ámbito local, y
aunque hay naciones que tienen un serio problema con ella a nivel doméstico, el
recibir recursos económicos o financieros de otra nación a cambio de ignorar
temas como los derechos humanos o hechos en esa nación que 'no convienen',
también es corrupción. Aunque el argumento ético sea muy recurrente cuando se
habla de China, en las naciones en vías de desarrollo la historia nos ha mostrado
que se necesita algo más que dinero para crecer como país, puesto que el
crecimiento no es solamente económico.
| (c) RFA |
| (c) Financial Times |
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