El Precio del Silencio

Los eventos recientes en Siria junto con la destrucción de las escuelas monásticas de Larung Gar y las disputas sobre cuál es la soluciòn más adecuada a los problemas que azotan al mundo hacen que la comunidad internacional se plantee esta pregunta: ¿De qué sirve tener organizaciones itnernacionales? ¿De dònde y porqué se creò el Derecho Internacional? ¿Para qué se crearon las convenciones de La Haya, de Ginebra y de cualquier otra ciudad europea? Sobretodo, ¿De qué ha servido el sufrimiento de millones a lo largo de las dos grandes guerras y la posguerra si actualmente las estructuras que se supone deberían velar por el bien han hecho oídos sordos y ceguera selectiva a lo que ha estado ocurriendo?

Las Naciones Unidas, según muchos académicos y otros expertos están al borde del colapso por la incapacidad que ha presentado la organización para resolver los problemas relativos a los que se consideran los 'grandes males' de la humanidad ¿Cuántos años lleva el mundo con el problema de la Franja de Gaza, con las guerras civiles en África, los conflictos post-bélicos en la India con Cachemira, la situación cada vez mas precaria e insostenible en Siria y el problema en Tibet y Xinjiang, entre otros? ¿Será que estos conflictos son necesarios para poder 'guardar el balance' o mantener la lógica de que 'para que haya paz aquí debe haber guerra en otro lado' o la ya muy clásica afirmación de que 'si ves paz preparate para la guerra'? Es evidente que desde la 'Pax Romana' la humanidad ya no conoce otra condición que la precaria o en tensión constante.

En esta entrada hablaré brevemente del problema que en 2003 se volvió más evidente y que realmente existe desde la Guerra Fría sobre la inutilidad del Consejo de Seguridad y el porqué urge una reforma en el sistema de las Naciones Unidas y porqué el conflicto en Siria podría ser un parteaguas que podría desencadenar en algo peor si no hay una solución pronto. En esta crítica al Consejo de Seguridad, procuraré que la postura sea pareja, ya que los famosos 'vetos' no han sido exclusivos de Rusia y de China, sino también de los otros miembros, pero en el caso de Estados Unidos también el abuso de esta medida es obvio. Estos vetos han resultado en problemas que comienzan en 'piedra y lodo' y terminan solucionándose a 'sangre y fuego'. Este última idea se ilustrará con el ejemplo de Tíbet y su problema con las autoinmolaciones y la forma en la que han estado respondiendo los Uigures en Xinjiang y porqué ambos pueden resultar en un riesgo latente que podría resultar en un problema mas allá de la seguridad nacional.

El Consejo de Seguridad fue creado bajo la premisa de discutir y dar la aprobación final a todas aquellas iniciativas discutidas y aprobadas tanto el Asamblea General como en los otros órganos que conforman a la ONU. Los miembros, todos elegidos prácticamente por 'el decreto de los ganadores' después de la Segunda Guerra Mundial suponía la gran responsabilidad de velar por la paz mundial a pesar de que los cinco miembros son o fueron países bélicos, cada quien en su respectiva época y a su estilo, pero todos bélicos. Irónicamente estos países vetan el acceso a otras naciones que a su parecer son 'más belicosas' que ellos como Alemania y Japón a pesar de que sus posturas (más la de Alemania) han cambiado lo largo de los años.

Rusia fue el primer miembro en ejercer su autoridad como miembro permanente durante la Guerra Fría en donde el 'Señor No' (Andrei Gromyko) constantemente ejercía su poder en el Consejo de Seguridad en esos años. En respuesta a esto, Estados Unidos propuso un mecanismo que se le denomina 'Resolution for Peace' en donde se supone que si el Cnsejo de Seguridad está estancado, la Asamblea General es la que decide aprobar la resolución, esto es en teoría, puesto que en la práctica el P5 sigue teniendo más peso en las decisiones. Uno de los grandes fracasos recientes que ha tenido la ONU y que dejó en evidencia que un miembro realmente no está sujeto a leyes vinculantes (es decir: que si no hay obediencia estaría sujeto a sanciones) fue cuando Estados Unidos con todo y la obvia oposición en el Consejo de Seguridad y en la Asamblea General, invadió Irak. Un ejemplo adicional y que ya se convirtió en un asunto de todos los días en la ONU es el asunto de la Franja de Gaza, en donde las críticas y las condenas casi siempre terminan en un veto por parte de Estados Unidos. El dejar entrar a Palestina a la ONU fue un caso històrico.

Estos 'vetos' están construyendo un muro de silencio que algunos convocan en nombre del 'respeto al Estado, a la soberanía y al orden público en donde los derechos de ningún individuo están por encima del Estado' (postura de Rusia y China) o bien el de intereses particulares y estratégicos (Estados Unidos). Este muro, sin embargo, está cerca del quiebre por la situación actual de Siria, la cual desde hace seis añitos está alcanzando un punto crítico. Siria es el ejemplo vívido de una situación en la que los intereses de todos, menos de los sirios están en juego y que han llevado todo a un punto muerto.

La solución al conflicto pudo haberse dado en etapas más tempranas cuando la oposición no estaba dividida y cuando Irán, China y Rusia no estaban velando por el bien del régimen de Assad. El problema creció cuando la facción yihadista tomó su propio rumbo y se convirtió en lo que ahora conocemos como DAESH, o el EI, el cual no tiene remedio más que el clasico juego de la guerra en donde uno gana y uno pierde pero se llevan a millones. El problema creció y lamentablemente ya está en un punto cercano a 'el mundo contra los musulmanes', puesto que muy poca gente es capaz de no generalizar o de no usar la dicotomía del musulmán=terrorista. Un punto adicional y por demás lamentable, es el mutis que han hecho los países árabes y los países islámicos en siquiera aceptar a sus hermanos musulmanes, dejar de apoyar financieramente a grupos extremistas y ante todo, el mejorar la imagen que el mundo tiene de ellos. Básicamente esta dicotomía es la que China está usando con Xinjiang y el porqué están enfocando sus esfuerzos en restringir el Islam en la provincia.

China también tiene a la ONU atada de manos desde que comenzó a adquirir una posición de poder debido a su crecimiento económico. La retórica de los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica que se basa en la no intervención, respeto a la soberanía  y la libre autodeterminación de los pueblos se manifiestan en las posturas de China en el Consejo de Seguridad y otros comités. La forma en la que se reflejan sin embargo, no siempre es en beneficio de la parte afectada. A pesar de que China ha abogado por el cese de los problemas por medio de la negociación, su oposición a la intervención armada es tajante, y en realidad el éxito de una intervención es circunstancial. En el caso de Libia por ejemplo, la prioridad fue proteger las plantas de petróleo y todo resultó en un país azotado por facciones extremistas que tienen el control en distintas partes. En el caso de Kosovo el resultado fue diferente, aunque las consecuencias aún están por verse. 

Rusia se ha vuelto el aliado más importante de China al momento de ejercer el veto. La situación de Siria se perdió desde que los países tomaron bandos. Es probable que si se pusiera única y exclusivamente a los sirios a negociar su problema, la solución sería más pronta y eficiente y ante todo, ajustada a sus intereses. Siria está planteando una pregunta al mundo adicional al de la eficiencia real de la ONU: ¿Hasta què punto tienen que llegar los problemas para que la negociación y una solución sean realmente posibles? 

En este sentido, y aunque no hay punto de comparación ni relación alguna, la pregunta puede aplicarse a las bombas de tiempo que tienen China y Rusia, bajo los nombres de Tíbet/Xinjiang o Chechnya respectivamente. ¿Qué tanto puede aguantar el silencio? Por el momento solamente Siria puede medio responder esa pregunta. Lo que es un hecho, es que el poder de influir en otra nación tiene sus límites y sus consecuencias, es por ello que la solución a los problemas en tiempo y forma debe ser una prioridad estratégica. En el caso de China, el tener alianzas estratégicas con las naciones aledañas musulmanas no necesariamente implica que pueden tener a Xinjiang bajo control, o el que sigan vendiendo a los tibetanos la historia del dinero y el materialismo como fuentes de la felicidad.


En conclusión, la ONU tiene que replantear sus mecanismos de decisión en los que el Consejo de Seguridad no tenga la última palabra. Al parecer es más sencillo romper el silencio mediante el voto en un foro 200 delegados que intentar que uno de cinco pase una resolución. Por último, el poder en muchas ocasiones es más un asunto de legitimidad que de justicia, y es que el P5 es una ironía: el país más grande del mundo con altos índices de corrupción y periodos presidenciales eternos con muchos problemas a nivel local; otro que se separa de la Unión Europea bajo argumentos derivados de una lógica que derivó más del racismo que de la coherencia; otra que fue estandarte de la revolución y la Ilustración y que ahora es presa de la ultra-derecha; el otro que es el más poblado del mundo y cuya idea de que el orden público y la estabilidad económica junto con el Estado no deben de estar por debajo de los derechos 'de un individuo' (aunque hablemos de muchos sumidos en situación más que precaria en ese país); y el último cuyo Jefe de Estado llegò a esa posición apoyado por argumentos como 'yo votaré por el único hombre a quien no le temblaría la mano para usar una bomba atòmica de nuevo'. Esto último, aunado al poder que se le atribuye a la nación que gobierna este individuo es, estimados lectores, una imagen preocupante e igual de aterradora que la de una guerra.

(c) Cartoon Movement




















Larung Gar destruído (c) Free Tibet 
(c) Council on Foreign Relations


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