México y China: El Águila y el Dragón

Últimamente se ha hablado mucho sobre el rumbo que tomará México en términos de comercio y de política exterior por el desafío que está presentando Estados Unidos en todos los frentes, no sólo en América sino en el mundo, ya que gracias a la globalización, todo está conectado y los efectos se sienten de forma simultánea. Una de las primeras decisiones que tomó el Presidente Trump fue el retirarse del Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica, (TPP por sus siglas en inglés) y esto desató desconcierto, sorpresa y también algo de alarma, puesto que una de las ideas era que este Acuerdo sirviera de contrapeso económico a China. 

En este sentido, muchos de los países que contemplaban firmar y consolidar el acuerdo, han buscado alianzas estratégicas entre ellos por medio de acuerdos bilaterales. Las opciones que ofrece el firmar y establecer acuerdos bilaterales es inmensa y en muchos casos, la mejor opción dependiendo de los términos. China por su parte, inmediatamente aprovechó la coyuntura y ofreció el ser 'una opción' para todos aquellos que tenían en mente que Estados Unidos pudiera ser una opción como mercado y destino para sus productos. En términos diplomáticos, China podría 'llenar el hueco' que está dejando Estados Unidos. Sin embargo, los países que estaban contemplando este acuerdo no están muy cómodos con la idea, ya que algunos de ellos tienen dificultades de índole política con China y otros simplemente ven al gigante asiático como una amenaza o simplemente como una opción poco viable, en muchos casos es por la falta de información. Hay un poco de verdad en todas estas premisas, y en el caso de México aplican las dos últimas. 

Dado que en los diarios nacionales han habido varios artículos y columnas en torno a que México debería acercarse más a China, consideré conveniente escribir algo, ya que en muchos casos pasan por alto las particularidades que tiene China en torno a cómo manejan sus relaciones con otros países, en donde el proverbio de 'poderoso caballero Don Dinero' cobra relevancia, y esto se ha demostrado cuando se analizan proyectos como la Nueva Ruta de la Seda, la presencia de China y sus alianzas estratégicas con naciones como Sudán, y proyectos en desarrollo como el OBOR 'One Belt One Road' que pretende conectar todas las naciones de Asia Central con el propósito de intercambio comercial pero sobretodo, un intercambio que garantice el abasto de recursos energéticos a China. 

La idea no es juzgar al gigante asiático o catalogarlo, puesto que cada nación hace lo que considere conveniente a sus intereses, sin embargo hay límites y en el caso de China es sumamente importante el tener presente que todos los recursos y todo el interés no vienen de a gratis ni mucho menos de forma desinteresada. En esta entrada, hablaré sobre algunas de estas particularidades sobre lo que ameritaría y significaría fortalecer los lazos con China si no se tienen estos temas en cuenta. Es importante mencionar que no me considero poseedora de la verdad absoluta y que finalmente hasta en temas de negocios el hacer un buen trato o mal trato es cuestión de percepción. 

En primer lugar está la falta de información sobre China y el que es presa de falsos estereotipos en México. Mientras que claramente ambos países compiten entre ellos por el tema de la manufactura, en México se tiene la idea de que todo lo hecho en China es de ínfima calidad y que mucho de lo que se hace son copias de otros productos. Actualmente no todo lo hecho en China es de mala calidad, sin embargo aún deben mejorar en algunos rubros como el automotriz en donde la calidad es clave, tanto en términos de las partes requeridas como el del producto final. Sobre el tema de las copias, la clave es que el gobierno chino ha estado adquiriendo acceso a las tecnologías provenientes de occidente, y esto les ha permitido mejorar sus productos. Sin embargo, hay una gran diferencia entre armar un producto y enviarlo al país de destino y el haber creado el producto. El asunto de la innovación y el branding sigue siendo una desventaja en China, tema que en México no está del todo mal puesto que nombres como CEMEX o Bimbo o Grupo Modelo por mencionar algunos, se reconocen a nivel mundial. México tiene una ventaja comparativa en términos de branding y es algo que debe seguirse fomentando puesto que las empresas mexicanas siguen siendo parte de nuestra cara al mundo. 

En segundo lugar y aunado al tema de la innovación, es muy importante que los sectores que deseen entablar negocios con o en China tomen en cuenta el sumamente complicado proceso para invertir o bien, intentar ingresar al mercado chino. Para empezar, es de conocimiento general que por el tipo de régimen que tiene China, todo está sujeto al análisis y visto bueno del gobierno, por lo que cada caso es analizado de forma cuidadosa y en realidad, aunque parezca de sentido común pensar que todas las partes ganan, los primeros que van a ganar no son los que invierten sino la contraparte china. Aunque muchos líderes chinos han hablado mucho del 'ganar-ganar', en algunas críticas se habla de que China gana dos veces, y esto es porque 1) las empresas están sujetas a condiciones como asociarse con una empresa china, normalmente las grandes paraestatales; 2) sujetas a que haya transferencia de tecnología a cambio del acceso al mercado chino; 3) casi todos están sujetos al famoso 'guanxi' que consiste el tener a un conocido o amigo en China quien les fomente o haga más sencilla la vida en China para hacer negocios; 4) las condiciones de los contratos. Es muy cierto que el mercado chino es muy atractivo por el tamaño pero, estos factores y el costo-beneficio deben tomarse muy en cuenta si los interesados desean entrar al país. Por extensión, el asunto de la Propiedad Intelectual viene a colación en este apartado. 

En tercer lugar tenemos el asunto de la presencia del Estado en todos los rubros y el asunto de que muy posiblemente nos encontraremos con 'Gallinas de huevos de oro'. En China las empresas más importantes y más grandes son aquellas en donde el gobierno controla total o parcialmente las operaciones, desde aprobar a los directivos hasta las metas de producción. Estas empresas, por lo mismo de que cuentan con subsidios inagotables en cierto sentido por parte del gobierno, hace que competir con ellos sea imposible y que su competitividad esté muy baja por lo mismo. La mayoría de estas empresas se dedican a rubros como la construcción, la industria pesada y energéticos. En México aquellas empresas dedicadas a la industria pesada son todas privadas y el gobierno mexicano excepto por el asunto de las licitaciones para proyectos en materia de comunicaciones, transportes y petróleo, no se considera el principal inversionista o el que tenga gran control sobre las decisiones de las empresas, por lo que el permitir libre acceso a las estatales chinas implicaría un costo muy alto para la industria nacional. No estoy favoreciendo al proteccionismo, sino que simplemente por parte de México deben tener muy presente la ventaja comparativa en términos de calidad y competitividad y el aprovecharlo para aumentar la producción, y ver los nichos que ofrece China para un intercambio de bienes dependiendo de las necesidades de cada país, puesto que a veces la producción local no es suficiente para satisfacer las necesidades a nivel nacional. 

La idea sobre los bienes en sectores clave me lleva al cuarto punto, que es el de las particularidades en los proyectos de infraestructura que ofrece China, como aeropuertos y trenes. No es lo mismo el construir un puente o una red ferroviaria con acero nacional a hacerlo todo con acero chino a cambio de la gran inversión con mano de obra mayoritariamente china y con una parte de ganancias dirigidas a la empresa china. Muchos hablan de que 'Nadie va a ser otra África' pero es una posibilidad muy latente el que las condiciones sean ya sea mano de obra china o el hacer el proyecto con insumos chinos o bien el que una parte importante de las ganancias se queden para la empresa china. Es muy importante tomar en cuenta que la mayoría de las empresas que son asignadas para estos proyectos son del Estado, por lo que el dinero no se queda en el destino, sino que simplemente circula. Si México desea aceptar algún proyecto de esta índole, deben procurar que el acuerdo sea ecuánime, porque de no serlo, las consecuencias podrían ir más allá del ámbito doméstico. 

El último punto está relacionado con todos los anteriores y básicamente es que nada viene gratis. China en Asia está presentando retos muy grandes a los vecinos precisamente por este punto de que el dinero no se queda sino que solamente circula. La mayoría de los vecinos de China han estado sujetos o aventados al déficit comercial por esta razón y también por el tema del doping por lo mismo de los grandes subsidios del Estado a las empresas, es por ello que la selectividad en los acuerdos es relevante, puesto que no se trata de acabar con lo nacional, sino simplemente satisfacer necesidades con productos que no hay en el país destino. 

La dependencia en general es mala, pero en el asunto comercial es peligrosa, particularmente cuando el poder económico comienza a utilizarse para otros fines diferentes a la satisfacción de necesidades de un país. Han habido varias personas entre diplomáticos, académicos y políticos que hablan sobre que China usa el tamaño de su mercado, sus inversiones, préstamos y demás instrumentos para ya sea conseguir apoyo en rubros que son de su interés en foros internacionales o bien para sus propios fines, como el aislar a Taiwán o querer que el mundo de la espalda al Dalai Lama y al tema del Tíbet o de Xinjiang. Hechos como las protestas en contra de empresas japoneses, el vetar los productos japoneses por medio de azuzar a la gente en contra de Japón por disputas territoriales o bien el interrumpir tratados por las visitas del Dalai Lama o simplemente cancelar cargamentos de bienes por 'defectos' después de dificultades políticas, son incidentes que deben tomarse seriamente porque nadie está exento. 

Mientras que China es muy severa con el asunto de la no intervención, habría que preguntarse si a la soberanía y al interés nacional y a la no intervención se les puede poner un precio a tal punto de guardar silencio sobre asuntos de derechos humanos o el vetar productos de algunos países por disputas territoriales o hacer oídos sordos a las acciones de Corea del Norte. El construir una relación sana y de beneficio mutuo o de total dependencia depende de cada país, y es por ello que México en esto debe ser particularmente cuidadoso, puesto que muy pocas veces las variables que relacionan a la política exterior independiente con los negocios son complejas y por ello casi no se tienen presentes.

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